Benjamín Franklin
(Bostón, 17 de enero de 1706 - Filadelfia,
17 de abril de 1790)
Obra científica
Franklin fue un prolífico científico e inventor.
Además del pararrayos, inventó también el llamado horno de Franklin o chimenea
de Pensilvania (1744), artilugio metálico y más seguro que las tradicionales
chimeneas; las lentes bifocales, para su propio uso; un humidificador para
estufas y chimeneas; uno de los primeros catéteres urinarios flexibles, para
tratar los cálculos urinarios de su hermano John; el cuentakilómetros, en su
etapa de trabajo en la Oficina Postal; las aletas de nadador, la armónica de
cristal, etc. Fue de su interés investigativo, también las corrientes oceánicas
calientes de la costa este de América del Norte ; fue el primero en describir
la corriente del Golfo.5
En 1756 fue elegido miembro de la prestigiosa
Royal Society, y en 1772 la Academia de las Ciencias de París le designó como
uno de los más insignes científicos vivos no franceses.
Experimento de la cometa, que lo llevó a
inventar el pararrayos.
Su afición por temas científicos empezó a
mediados del siglo XVIII, y coincidió con el comienzo de su actividad política.
Estuvo claramente influenciado por científicos coetáneos como Isaac Newton, o
Joseph Addison (especialmente sus obras Ensayo sobre el entendimiento de Locke
y El espectador). En 1743 es elegido presidente de la Sociedad Filosófica
Estadounidense.
A partir de 1747 se dedicó principalmente al
estudio de los fenómenos eléctricos. Enunció el Principio de conservación de la
electricidad. De sus esfuerzos nace su obra científica más destacada,
Experimentos y observaciones sobre electricidad. En 1752 llevó a cabo en
Filadelfia su famoso
experimento con la cometa. Ató una cometa con esqueleto de
metal a un hilo de seda, en cuyo extremo llevaba una llave también metálica.
Haciéndola volar un día de tormenta , confirmó que la llave se cargaba de
electricidad, demostrando así que las nubes están cargadas de electricidad y los
rayos son descargas eléctricas. Gracias a este experimento creó su más famoso
invento, el pararrayos. A partir de ahí, se instalaron por todo el estado
(había ya 400 en 1782), llegando a Europa en los años 1760. Presentó la teoría
del fluido único (esta afirmaba que cualquier fenómeno eléctrico era causado
por un fluido eléctrico, la "electricidad positiva", mientras que la
ausencia del mismo podía considerarse "electricidad negativa") para
explicar los dos tipos de electricidad atmosférica a partir de la observación
del comportamiento de las varillas de ámbar, o del conductor eléctrico, entre
otros.

